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En el tema ambiental
se han elaborado políticas específicas, se han planteado
planes nacionales, se ha creado y actualizado la legislación, se
han realizado talleres de trabajo y de consulta sobre la percepción
de la sociedad respecto a la atención que se brinda o debe brindarse
en la agenda ambiental. Sin embargo, es hasta ahora, que se torna prioritario
algo tan delicado y preponderante como la conservación y el manejo
de la vida silvestre.
Como corolario, la administración de 1998 - 2002,
tomó la iniciativa de definir los lineamientos claves para este
tema y, en este sentido, se elaboró una Estrategia Nacional de
Manejo y Conservación de Vida Silvestre, como una herramienta que
encauza a la sociedad y a las entidades sobre la administración,
las actividades, las directrices y las prioridades que garanticen el uso
racional y la protección de este frágil y rico recurso biológico.
Con el conocimiento que se tiene en este momento, en
Costa Rica se estima que existen poco más de medio millón
de especies, de las cuales cerca de 366.000 son artrópodos (arañas
e insectos, entre otros). De acuerdo a esto, solamente unas 87.000 han
sido descritas y el mayor porcentaje corresponde a los insectos (70%)
(Obando, 2002).
En sus escasos 51.100 km2; equivalente al 0,03% de la
superficie terrestre mundial, Costa Rica posee 12 zonas de vida y 12 zonas
de vida transicionales.
La juventud y dinamismo geológico, la diversidad
orográfica, la exposición perpendicular del eje montañoso
a los principales sistemas atmosféricos, la posición latitudinal,
la situación dentro de la zona de convergencia intertropical, y,
la ubicación dentro de la provincia biogeográfica Neotropical
y la influencia de la Neártica interactúan para ser parcialmente
los responsables de la relativamente alta riqueza de especies.
Las principales amenazas a la biodiversidad
costarricense son la deforestación, la contaminación de
aguas, la introducción de ejemplares exóticos, la cacería
y la extracción ilegal de flora y fauna para diversos fines. Cerca
del 3% de las especies conocidas en el país están bajo amenaza
o en peligro de extinción donde el grupo de los anfibios es el
más amenazado y el de mayor endemismo. Por su parte, los mamíferos
tienen el mayor número de especies en peligro de extinción
(5,5%) (Obando, 2002).
La extracción de fauna y flora para utilizarlos
como mascotas u ornamentales, es una práctica común en el
país. Estudios realizados al respecto, determinaron que en 1999,
al menos 140 200 pericos y loros estaban cautivos en los hogares costarricenses.
De 1021 entrevistas, un 87% confesó ilegalidad. Los pericos y loros
son los animales más apetecidos, seguidos por los peces, las tortugas
y otras aves. Existe un vacío de información sobre poblaciones
silvestres de éstas y otras especies llamativas, como las ranas,
que evalúen la sostenibilidad y el impacto de la extracción
(Drews, 1999).
En plantas, las mayores extracciones se dan en las ornamentales
y las medicinales. Cerca de un 40% de las plantas que se comercializan
con fines medicinales (126) son silvestres y extraídas de los ecosistemas
naturales (Obando, 2002).
En las últimas décadas, las investigaciones
del Museo Nacional, del Programa Regional de Manejo de Vida Silvestre
(Universidad Nacional) y de las organizaciones no gubernamentales han
dado sus frutos sobre el conocimiento de la flora y fauna silvestre. Sin
embargo, de acuerdo al diagnóstico de la Estrategia Nacional de
Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad, la investigación
integral en vida silvestre es muy variada e inconexa con la toma de decisiones
en conservación (MINAE, 2000).
Actualmente en nuestro país, cientos de animales
silvestres son víctimas de la extracción ilegal. Muchos
son cazados, capturados y vendidos para ser usados como mascotas. Son
mantenidos en condiciones inadecuadas, en jaulas pequeñas, mal
alimentados y en precarias condiciones de salud. Por otra parte, existe
una problemática con respecto al manejo de los animales que son
decomisados, donados o rescatados, ya que el SINAC-MINAE carece de infraestructura
adecuada para su mantenimiento.
Es responsabilidad del Ministerio del Ambiente y Energía
velar por la protección y el uso racional de los recursos naturales
de este país, incluyendo la flora y la fauna silvestre. Cuenta
con legislación moderna y por medio del Sistema Nacional de Áreas
de Conservación, realiza esfuerzos para cumplir con la normativa
vigente, especialmente en las leyes de Vida Silvestre (1992) y Biodiversidad
(1998).
Si bien es cierto, existen lagunas relacionadas con el
manejo y conservación de la fauna y flora silvestre, Costa Rica
cuenta con una población humana cuya conciencia conservacionista
ha crecido con los años. Merece destacar la labor de las organizaciones
no gubernamentales que en colaboración con los centros de enseñanza
superior y otras instituciones han apoyado al MINAE en la tarea de proteger
los recursos. Estas alianzas que iniciaron con mayor fuerza en la década
de 1990, deben fortalecerse, con ello, enfrentar de una forma más
eficiente en el corto y mediano plazo, los retos que se impongan en el
manejo y la conservación de la vida silvestre.
Base extraída de: MINAE, 2003. Estrategia Nacional
de Manejo de la Vida Silvestre. San José de Costa Rica. 46 p. (Id
SIReFOR: vs_001. Tamaño:256 kb. Formato .pdf).
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